Entras en el bar a reunirte con un amigo. Has quedado para tomar unas cañas y unas tapas y hablar de vuestras cosas. Ya sabes, criticar algo o alguien, reírte de cierta ocurrencia o situación…

Cuando te sientas en la barra junto a él ves que el televisor está encendido y está el presidente del gobierno prometiendo algo de pensiones. ¡Qué pesado! Ya está mintiendo, siempre está mintiendo.

– Apaga el televisor -le dices al camarero con el que tienes confianza- que no dice más que mentiras. La política da mucha pereza.

Tu amigo, que no es muy reivindicativo, de repente se queda como sorprendido. No lo entiendes. Entonces empieza a hablar ya preguntarte:

– ¿Qué opinas del presidente del gobierno?

– Pues que es un mentiroso. Solo piensa es us propios interesas. No va a aportarnos nada.

– Y ¿cuál es tu opción política?

– Yo no tengo opción política. Yo paso de todo eso. Me dedico a estar lo mejor que puedo y listo. Bastante tengo yo con el trabajo y la familiar para preocuparme también por la política. Además, todos los políticos son iguales. Son como cromos. Se pueden intercambiar unos y otros. Nada más que buscan enriquecerse.

– ¿Estás seguro de eso? ¿Piensas que la política solo la hacen los políticos?

– Claro que la hacen ellos. Dirigen los gobiernos y deciden por nosotros ciertas cosas. Después, la verdad, es que nos afecta poco, tenemos que buscarnos nosotros las castañas.

– Pero, ¿tú votas en las elecciones?

– Sí, claro, tenemos que participar. Yo soy de éstos. Aunque sean todos iguales, los míos por lo menos tienen experiencia y saben lo que hacen.

– Entonces, ¿sabes que ya estás participando en política?

– ¿Cómo? ¿Solo por depositar un voto?

– No, por eso únicamente no. Estás participando en política porque estás eligiendo que un grupo de gente decida por ti. Podrías participar de muchas formas. Puedes formar parte de un partido político. Entonces, de modo interno intentar aportar tu grano de arena. Pero no es la única forma.

– Eso no me interesa. Seguro que hay un conjunto de lameculos que terminan por decidir todo. Yo no valgo para eso. Como estoy ahora está bien.

– Hay otras opciones. Existen diferentes colectivos sociales, sindicatos, asociaciones, plataformas, en la que los ciudadanos puede hacer oír su voz y realizar demandas. Esto, parece que no, pero ejerce mucha presión en los políticos. Más en unos partidos que en otros, pero todos lo tienen en cuenta.

– Eso no vale para nada. Ahí los tienen para parecer que pintamos algo, pero luego siempre deciden los de arriba. Los banqueros y los poderosos. El resto, nos pongamos como nos pongamos, no pintamos nada.

– Bueno, esa es la tercera forma que hay de participar en política, la que estás ejerciendo tú. De forma pasiva dejas que los demás hagan por ti. Te enfada, o puede que te enfade, que recorten en sanidad, educación o pensiones. Pero, bueno, que le vas a hacer, si la mayoría han votado a ese partido, tienen derecho a hacer lo que quieran. Aunque sea a base de mentiras.

– Vale, vamos a cambiar de tema, ¿viste el partido del Madrid del miércoles? – Dices para cambiar de tema y volver a la vida normal. A la que te hace disfrutar, y también sufrir.

Estas conversaciones no te gustan. Piensas que no tiene razón. Que tú no tienes nada que ver con los recortes ni con las malas acciones de los gobernantes. Pero sabes que, en parte, tiene razón, no haces mucho para cambiar las cosas. Actúas de forma pasiva. Eso te ha valido. Te sigue valiendo, piensas. ¿Y a los demás? ¿Les vale esa actitud?

Nos leemos en la próxima.

Isaac.

Tú, que piensas, ¿esta actitud pasiva es válida o quizá conviene actúar de alguna manera?. Deja tus comentarios aquí debajo y hablemos sobre el asunto.

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