– Tío, ¿has visto? Se cumplen 50 años del mayo del 68. ¡Eso sí que eran tiempos donde la gente se movilizaba por sus derechos! Casi lograron un revolución.

– ¿Estás seguro? ¿Qué sabes de esas movimiento? ¿Quién lo protagonizó?

– Bueno, no lo tengo claro, pero estuvieron ahí un mes dale que te pego. ¡Paralizaron París! ¿Te parece eso poco?

– ¿Y qué consiguieron?

– Consiguieron visibilidad. Conciencia de que la lucha llevaba al reconocimiento.

– ¿Y qué opinas del 15M? ¿No fue también una revolución?

– Eso sí que no sirvió para nada. No había más que cuatro perroflautas viviendo del cuento. No lograron nada.

– Yo no lo veo así. Ese día, también de mayo, comenzó un periodo donde animó a mucha gente a participar en la vida política de base. Mucha gente creó colectivos y organizaciones que luchan por algún fin concreto.

– ¿Qué creó? ¿Podemos? No son más que una tropa, no saben ni ponerse de acuerdo entre ellos. Siempre están peleándose. Dicen cosas completamente idealistas. No tienen los pies en el suelo.

– Podemos es una consecuencia más. Lo importante es el surgimiento de colectivos culturales y sociales que está todo el tiempo trabajando por mejorar su entorno.

– Pero al final siguen siendo cuatro matados. No hay una mayoría que participe.

– Por supuesto que no. La implicación social implica un sacrificio y un esfuerzo al que no estamos acostumbrados. Hacer política de manera voluntaria necesita mucho tesón y las recompensas son a largo plazo. Estamos educados en la inmediatez y en la comodidad. Seguimos directrices y nos acomodamos fácilmente. Pero con un pequeño grupo que genere acciones se puede lograr mucho apoyo y resultados.

– Yo no te creo. Al final siempre mandan los mismo. En este país somos unos pasotas. Hacemos lo que sea por estar aceptados. Seguimos la corriente. Tenemos vergüenza en aparecer reivindicando. No se valora la implicación en estos asuntos.

– Seguramente tengas razón. Yo no lo limitaría a este país. El mundo en general es así. No somos muy diferentes al resto de Europa, con sus particularidades. La revolución de mayo está por llegar.

– Ahora bien, ¿qué revolución quieres tú? Porque no es lo mismo el mayo de París que el mayo del 15M.

– Seguramente no quiera ni una ni la otra. La revolución principal, en mi opinión, tiene que ver con la igualdad, la solidaridad y la crítica. Es decir, tenemos que lograr que, desde niños, no veamos a nadie diferente y ayudemos a los que más les cuesta a conseguir sus objetivos. Y también necesitamos preguntarnos si lo que nos piden es correcto y aceptable.

– Pides mucho. Ahora, cada uno pensamos en nosotros mismos. ¿Cómo vamos a educar a la gente del futuro a pensar también en los demás? Yo casi que desisto.

– Eso se puede cambiar. ¿No te has planteado alguna vez algún reto y lo has conseguido?

– Sí, claro, varias veces.

– Pues es lo mismo. Nos podemos plantear cambiar cada uno, cambiar nuestra forma de hablar, nuestra actuación cotidiana. Debemos, cada uno de nosotros, no seguir la corriente porque sí, reflexionar antes de ir en una dirección.

– Quieres decir que la revolución de mayo debe venir a nivel personal. Que nosotros, como personas individuales, tenemos que cambiar el sistema con nuestros actos.

– Sí, ese es el principio, el origen, para conseguir un movimiento común y global que trabaje en el mismo sentido. Hay un dicho ecologista que me gusta mucho que dice “piensa en global, actúa en local”. Es eso.

– Algo de razón puedes tener. La revolución puede comenzarse en las pequeñas cosas, en los momentos cortos, en las acciones más insignificantes. Aunque, no lo olvides, se necesitan referentes intelectuales y personales fuertes para mover masas.

– Sin duda. Yo pienso que el referente intelectual debe ser colectivo, aunque, sin duda, debe haber apóstoles de la revolución. Ahora es más fácil, de hecho, ya los hay. En Youtube tienes a cientos de personas que son seguidas de miles o millones de otras que van por este camino. Proponen cambios en los hábitos de vida, en la alimentación, en la forma de relacionarse. Quizá nuestro 15M, que se expandió gracias a las redes sociales, puso una semilla en ello.

– Pues nada, valoraré más nuestro mayo, nuestro 15M y trabajaré para que en mayo vengan más aromas de revolución.

Nos leemos en la próxima.

Isaac.

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